El Problema del Agua en España
17 nov 2006

    La definición de precio de mercado de un bien o servicio es aquel precio al que, en un mercado libre, la oferta y la demanda de ese bien o servicio se igualan y compensan.  De ahí sigue, inexorablemente, que el intentar mantener un precio inferior al de mercado producirá escasez de ese bien o servicio ya que la demanda se incrementará mientras la oferta disminuye o, en el mejor de los casos, permanece igual.  Este punto es probablemente el único en que todos los economistas están de acuerdo.
    Claramente el agua en España está siendo vendida por debajo de su valor real o precio de mercado y esto produce los problemas de escasez de agua que todos conocemos.  Algo similar, aunque en menor medida, ocurre con la energía eléctrica.
    Pero la causa de estos problemas es la ignorancia de los españoles sobre cosas muy básicas y la ignorancia de la clase política que no sabe estar sin decir tonterías. 
 

viernes 10 de junio de 2005 - El ministro de Industria, Turismo y Comercio, José Montilla, anunció que el Gobierno penalizará a los consumidores que malgasten la electricidad o que sobrepasen lo que se considere un "consumo no razonable", mediante el cobro de un precio más elevado en la factura eléctrica. Esta medida formará parte de la estrategia de eficiencia y ahorro energético que el Ejecutivo está diseñando en la actualidad y con la que pretende fomentar el ahorro de energía y disuadir el "consumo compulsivo" y el "despilfarro".

    Uno pensaría que para ser ministro hay que pensar un poco antes de hablar pero se ve que no.  El anuncio quedó en nada porque, como debería ser evidente a cualquiera que se pare a pensar un momento, no nos vamos a poner de acuerdo a nivel nacional en definir lo que constituye "despilfarro" y, aunque consiguiéramos eso, sería imposible vigilar la finalidad con la que cada individuo utiliza la energía eléctrica.  Lo que dijo el ministro es una estupidez mayúscula que sería imposible de llevar a cabo en la práctica y que sería un desastre si se intentara.  Como era de esperar, las palabras del ministro se las llevó el viento y no se volvió a hablar del tema.
    Pero lo que me preocupa no es que un ministro diga una estupidez sino que la mayoría de los españoles digan que están de acuerdo con el ministro, que es lo que sucedió en este caso.  Eso es muy peligroso porque puede dar lugar a la implantación de políticas desastrosas.
    En este caso los españoles, en su gran mayoría, estaban muy de acuerdo en que debería penalizarse el "despilfarro" y todos estaban de acuerdo que que despilfarro es "lo que hacen los demás y no lo que hago yo".  Me preocupa que mis vecinos estén dispuestos a decirme, através del gobierno, lo que debo y lo que no debo hacer con la electricidad.  Claro, cuando dicen que están de acuerdo con el ministro, todos tienen muy claro que el gobierno adoptará los criterios de despilfarro que ellos mismos tienen.  Nadie piensa que el gobierno adoptará otros criterios distintos.
    La escasez de agua lleva años en las cabeceras de las noticias y finalmente, la ministra de Medio Ambiente, Cristina Narbona, reconoce que la forma de disminuir el consumo va a tener que ser incrementando el precio del agua.  La idea, en principio, es correcta, lo que sucede es que la forma de expresarla fue bastante desafortunada.
 

www.abc.es - martes, 31 de octubre de 2006
La ministra de Medio Ambiente, Cristina Narbona, recordó ayer a los ayuntamientos «la conveniencia» de que penalicen el consumo excesivo del agua, una penalización que se realizaría a través del precio. En otras palabras, «que la estructura de tarifas establecida por los ayuntamientos desincentive el uso abusivo y excesivo del consumo» de agua.

    Ya empezamos otra vez con la idea de "penalizar" el "despilfarro" y "uso abusivo y excesivo".  Lo que habría que "penalizar" es el decir tonterías. ¿Quien va a decidir lo que es "despilfarro" y uso abusivo"?  ¿El paso siguiente va a ser el multar a los que se dejen comida en el plato?
    Los juicios morales sobre lo que pueda constituir "uso excesivo" y el concepto de "penalizar"sobran por completo.  La ministra no es la niñera del país.  Una vez que he pagado el agua ese agua es mía para hacer lo que me venga en gana con ella y ningún uso es "excesivo".  La ministra haría bien en limitarse a decir que la forma de disminuir el consumo es incrementar el precio.  La moralina sobra.
    Pero, a continuación, la ministra fue más lejos.
 

www.abc.es - martes, 31 de octubre de 2006
Además, solicitó que «todas las Administraciones garanticen un acceso al consumo de agua potable de un mínimo de 60 litros por habitante y día a un precio asequible», ...
Narbona había expresado «el derecho de los ciudadanos a unos mínimos de abastecimiento de agua potable. Planteamos que sea un mínimo de 60 litros por habitante/día, que debe de formar parte de la oferta de las administraciones en condiciones asequibles desde el punto de vista de las tarifas del agua».

    O sea, que la ministra propone que cada habitante disponga de sesenta litros diarios a "precio asequible" y luego pague más por el exceso que consuma.  Esto ya es una barbaridad y repito que lo que me preocupa es que tanta gente, aparentemente inteligente, diga que está de acuerdo con esto sin darse cuenta de que es una barbaridad.  Claramente esta gente no se ha parado a pensar sobre este tema ni un minuto.
    Vamos a ver, ¿es que la compañía que factura el agua va a tener un censo del número de personas que vive en cada vivienda?  ¿Tendremos que demostrar de forma fehaciente el número de personas que viven en un piso? ¿Y si tenemos invitados?  ¿Y si es un piso de alquiler habrá que justificar mes a mes los inquilinos?  ¿Y si el piso está vacío? ¿Y qué sucede con los contadores de agua que no pertenecen a viviendas? Me imagino que no tendrán franquicia alguna.  ¿Qué sucede con hoteles, hospitales, asilos, etc.?  ¿De verdad la ministra propone crear toda una burocracia para gestionar este sistema?  La realidad es que es inviable y la ministra debería saberlo.
    Me imagino que la implementación práctica que propondrían sería el establecer una cuota por vivienda, igual para todas las viviendas.  De esta forma el soltero que vive solo tiene la misma cuota que la familia de ocho personas.  Esto penaliza a las personas que viven con más personas que son, primariamente, las familias con hijos y las personas de menos medios económicos que se ven obligadas a compartir vivienda con otros.  Vaya, ¿es esto lo que pretende la ministra?
    Pero incluso eso sería complicado de hacer en Madrid donde la compañia de aguas no factura directamente a las viviendas sino que factura a las comunidades de vecinos y, éstas a su vez distribuyen el cargo entre las viviendas.  Sería complicado de implementar.  ¿Ha pensado la ministra en todo esto?
    Como digo, mucha gente dice que está de acuerdo con estas ideas.  ¿Se han parado a pensar en todo esto?  No lo creo.
    Pero, vayamos más lejos.  Es que realmente el agua representa un serio problema económico para la economía familiar?  Veamos lo que dice el mismo artículo.
 

www.abc.es - martes, 31 de octubre de 2006
En España, el precio medio del agua para consumo doméstico es de 0,96 euros por metro cúbico,
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En lo que respecta al consumo medio de agua en España, el Instituto Nacional de Estadística lo sitúa en 171 litros por habitante y día

    Es decir, que el el gasto medio mensual por habitante es de 5.00 euros.  Cinco euros.  El coste del agua para darse una ducha puede ser del orden de 7 céntimos.  La energía para calentar el agua de la ducha cuesta bastante más que el agua en sí.  El coste del agua que consume una persona para beber y cocinar no llega a 5 céntimos al mes.
    A menudo veo por la calle personas que, claramente, llevan varios días sin ducharse ni asearse.  Yo pensaba que lo que a estas personas les faltaba eran los varios cientos de euros para poder pagar el alquiler de una vivienda con ducha.  ¿Es que la ministra quiere decir que estas personas tienen vivienda y ducha pero solo les faltan los siete céntimos para pagar el agua de la ducha? Porque a mi eso no me cuadra.
    Supongamos que subimos el precio del agua en un 50% a 1.44 euros /m3 y que con esto conseguimos un ahorro medio del 20% del consumo que baja a 137 litros por habitante y día lo que equivale a 4.2 m3 mensuales que ahora cuestan 6.00 euros.  Es decir, el incremento por habitante ha sido de un euro subiendo de 5 a 6.  ¿De verdad que esto es un problema tan serio que requiere el desarrollar complejos sistemas de facturación y de asistencia social?  ¿No costarían más estos sistemas que lo que aportan a los supuestos necesitados de ayuda?
    Veamos. Supongamos ahora que hemos llegado a la conclusión de que mucha gente no puede pagar un euro más al mes de agua y que verdaderamente no pueden consumir menos.  Veamos qué sucede si les dejamos 60 litros por día al precio antiguo de 0.96 euros/m3.  Resulta que pagaría1.83 m3 a 0.96 y 2.34 m3 a 1.44 lo cual suma 5.13 euros.
    Es decir, que para ahorrar 87 céntimos mensuales por persona vamos a tener que implantar un sistema de facturación que costará mucho más de implantar y que además penaliza a las personas que viven compartiendo vivienda, es decir, las familias numerosas y los más pobres.
    Este sistema ya se usa en algunas ciudades porque se implantó sin pararse a pensar en las consecuencias.  La realidad es que perjudica a los propios a los que pretende ayudar.  Las buenas intenciones no tienen nada que ver con las consecuencias reales.
    Veamos un caso concreto. Supongamos que los primeros 5 m3 cuestan a 1 euro / m3 y el exceso de consumo cuesta a 5 euros / m3. Supongamos el caso de varias personas que todas consumen lo mismo por persona, 10 m3 al mes pero comparemos el caso de un soltero que vive solo y el de una familia de seis miembros. El soltero consume 10 m3 y pagará 30 euros mientras que los que viven seis juntos consumirán 60 m3 y pagarán 280 euros lo que resulta a 46.67 euros por persona. Es decir, que pagan un 56% más por persona por el mismo consumo. Claramente este sistema perjudica a las familias y a los que, por escasez de medios económicos, se ven obligados a compartir vivienda.
    Supongamos que la ministra insiste en que esos 87 centimos mensuales son esenciales para la economía de algunas personas.  ¿No sería más sencillo y menos costoso que pagaran el agua a tarifa plana y luego compensarles los 87 céntimos mediante una rebaja de impuestos u otra forma?
    Sigamos con el artículo.
 

www.abc.es - martes, 31 de octubre de 2006
En España, el precio medio del agua para consumo doméstico es de 0,96 euros por metro cúbico, pero con grandes diferencias entre regiones: hasta un euro entre los que menos y más pagan. Un ejemplo: en Castilla y León un metro cúbico de agua cuesta 0,61 euros, precio que se eleva hasta 1,64 euros para los habitantes de Canarias, el más elevado de España, con toda la lógica por la dependencia de Canarias de la desalación.
Entre las Comunidades peninsulares, Murcia tiene la tarifa más cara, con 1,41 euros, y después aparece la Comunidad Valenciana, con 1,20 euros. Los habitantes de Murcia pagan un 17 por ciento más por metro cúbico de agua que los de cualquier otra Comunidad peninsular. De esta forma, el principal deber para fomentar el ahorro del agua es cumplido por las dos Comunidades con mayores problemas de España.
Por consumo, Andalucía
En lo que respecta al consumo medio de agua en España, el Instituto Nacional de Estadística lo sitúa en 171 litros por habitante y día, con bastantes diferencias también entre autonomías. Andalucía es la que más consume, con 189 litros de media por persona, y La Rioja es la que menos, con 141 litros. Madrid consume 171 litros (igual que la media nacional) y Cataluña llega a los 174.

    En Canarias pagan el agua a 1.64 euros/m3 que es un 71% más caro que la media de España.  Reconozco que no estoy muy bien informado de lo que pasa en Canarias pero que yo sepa en Canarias no hay grandes problemas de higiene o de sed. 
    El coste del agua claramente no es prohibitivo y hasta tal punto es el agua barata en toda España que el coste no es un factor a la hora de determinar el consumo como lo puede ser con la electricidad o el gas.  Esta cita es de 1999 pero es igual de válida siete años después.
 

http://revista.consumer.es
El precio no influye en la cantidad de agua que se consume

El consumo doméstico de agua, en contra de lo que pudiera pensarse, no depende de su precio. También, tras estudiar los datos oficiales de consumo de agua de las diversas ciudades y las tarifas vigentes en cada una de ellas, se puede concluir que los usuarios no utilizan este servicio con los criterios comunes a cualquier otro: "cuanto más consumo, más pago; por tanto, consumo sólo lo que necesito, ya que si me excedo, estoy tirando el dinero".

En la capital murciana, que tiene una de las tarifas más caras, el pasado año se registró la mayor media en el gasto anual de agua doméstica, de 68 metros cúbicos por habitante, mientras que en Vitoria, que aplica las tarifas más asequibles, se registró el gasto más moderado, 41 metros cúbicos por habitante.

    El precio del agua tendría que subir mucho para que empezara a ser tenido en cuenta a la hora de moderar el consumo.  El precio en este momento es ridículamente bajo y no se tienen en cuenta.  Los que dicen que el precio del agua representa un problema para los consumidores están totalmente equivocados.
    La realidad es que nos hemos acostumbrado a que el agua sea prácticamente gratis y que no queremos hacernos a la idea de que eso lleva inevitablemente a una mala utilización.  Nadie quiere aceptar que habrá que pagar más por el agua.
    La mayor parte del consumo de agua va a la agricultura:
 

http://www.larazon.es/noticias/noti_nac19220.htm
Desde el Instituto Nacional de Estadística dejan claro que el mayor gasto por sectores no corresponde al utilizado para el abastecimiento de núcleos urbanos, pues sólo se destinan a este servicio 4.300 hectómetros cúbicos (14%). Una cifra ínfima frente al grueso del consumo, 24.200 hectómetros cúbicos (80%) empleado al regadío. Este reparto sectorial lo completa el 6% (1.900 hectómetros cúbicos) utilizados en materia industrial.

    Parece claro que donde hay que enfocarse es con la agricultura.  Está subsidiada por todas partes y encima pretenden que los de las ciudades ahorremos agua para que ellos puedan seguir despilfarrando agua para cultivar y criar productos que nos saldrían más baratos si se los compráramos a Marruecos.  ¡Venga ya!
    Esto me indica claramente que todo el tema del agua está manipulado con retórica barata y que la gente se la traga toda sin pararse a pensar.
 

http://www.larazon.es/noticias/noti_nac19220.htm
Mientras, otra de las polémicas que ha levantado la aplicación de tarifas es una visión elitista en el consumo del agua, tal y como reconoció Antonio Ruiz de Elvira -catedrático de Física-: «No me parece la solución. No puede ser que los ricos puedan bañarse tres veces al día y los pobres apenas tengan para ducharse».

    Joder hermano, vaya gilipollez acabas de decir.  Esto es demagogia en estado químicamente puro y demostración de que se puede ser catedrático de física o presidente de Estados Unidos y decir unas chorradas de tamaño industrial.  ¿Donde están esos ricos que se bañan tres veces al día? ¿Es que no tienen nada mejor que hacer?  ¿Y donde están esos pobres que apenas tienen para ducharse?  Porque ya hemos visto antes que si no tienen para ducharse no será por el coste del agua.
    ¿Y qué dirá este señor sobre el hecho de que los ricos puedan comer lo que quieran y los pobres tengan que mirar la cesta de la compra con cuidado? ¿Y que los ricos tengan muchos trajes mientras los pobres apenas puedan vestirse? ¿Y que los ricos tengan varios coches mientras los pobres apenas tienen para el metro? Vaya chorrada. Si hay diferencias entre ricos y pobres donde menos diferencia hay es en las duchas que se pueden permitir.

    En resumen, la solución al problema del agua empieza por dejarse de demagogias y por entender el problema que es un problema de exceso de demanda debida a unos precios demasiado bajos.  La solución es subir el precio del agua hasta el punto en que la demanda iguale a la oferta.  Y, contrariamente a lo que dicen los políticos ignorantes y los demagogos, esto no va a tener consecuencias apreciables en las economías familiares, ni siquiera en las más modestas.
    Esto es un caso particular pero el principio general que ilustra es que no hay nada como el libre mercado, la libre competencia y la libertad de precios para regular el mercado y para dar el máximo de satisfacción al mayor número de personas.  En cuanto el gobierno se mete a regular un mercado la situación empeora.  En los países comunistas, en teoría, los precios de los bienes estaban regulados para que fueran precios "justos" pero el resultado práctico era y es la escasez de esos productos regulados.
    Desgraciadamente hay mucha gente en nuestra cultura que creen que hay ciertos productos o servicios que son "especiales" y que no deben someterse a las leyes del libre mercado (que ellos a menudo llaman "capitalismo salvaje") porque al ser "especiales" o "esenciales" sus precios deben ser regulados por el gobierno.
    Otro día me explayaré con la explicación de F. Hayek de cómo los precios fijados libremente en un mercado abierto sirven de medio de transmisión de información que ayuda a optimizar la productividad de la economía.  Los precios fijados de forma arbitraria enmascaran esta información y son un problema ya que impiden la mejor utilización de los recursos.